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LOS DEBERES PRO, CON EL PENTÁGONO

Por: rodolfo241 | Publicado: 24/05/2016 19:01 |
SANTA FE-ARGENTINA (por Rodolfo O. Gianfelici, www.prensamare.com.ar) Nadie duda dónde está parado ideológicamente este gobierno argentino. Apuesta convencido y coherentemente con ser un aliado de Estados Unidos. Aunque en verdad, el imperio es único y sus “aliados”, son apenas socios menores, situados en diferentes sitiales de una detalladísima escala. En ese nivel, Gran Bretaña es el aliado principalísimo por numerosas cuestiones que van desde lo ideológico a lo cultural; desde lo económico a lo financiero; desde lo religioso a lo geopolítico. Luego aparece Israel, en atención a la importancia de la comunidad judía que habita en EEUU y al poder económico-financiero y de las relaciones mundiales. Desde hace unos años existen algunos cortocircuítos menores (en especial entre Barack Obama y el premier Benjamin Netanyahu), pero ello no influye en el contexto general. Posteriormente se pueden citar la Unión Europea, Canadá, Australia y Japón. Los que llegan después, en ese listado de aliados, ya aparecen ‘lejos’ de la consideración de Washington, y prácticamente más que aliados, son considerados funcionales. Es así que Argentina, que dentro de una Sud América que inició una nueva etapa en la última década (con Brasil, Venezuela y la propia Argentina a la cabeza), ha visto cambiar sustancialmente sus relaciones exteriores. Porque tanto Néstor Kirchner como cristina Fernández se manifestaron antiimperialistas y constructores de un mundo multipolar. Por el contrario a Mauricio Macri (partido PRO) nada de ello le interesa. Pretende una Argentina alineada con Washington, sin medias tintas. No en vano lo ha manifestado, sino que sus acciones de gobierno así lo ratifican. Inclusive la designación de la canciller Susana Malcorra (de la UCR) ha sido toda una muestra de ‘amabilidad’, pues ella desde la ONU ha sido prácticamente una ‘empleada’ de la cancillería estadounidense. Debiéndose recordar –por otra- aquella manifestación de Macri, en el sentido que al tener que designar al primer jefe de la creada Policía Metropolitana, se dirigió a las embajadas de EEUU y de Israel, para pedir “un nombre”… En su visita a la Cumbre de Davos, Macri se reunió con los máximos referentes políticos que llegaron desde EEUU, Gran Bretaña e Israel; otro mensaje. Pero además sostuvo su beneplácito a recibir ‘ayuda’ de EEUU para luchar contra el narcotráfico. Y sumó un dato más que interesante: dispuso la Emergencia de Seguridad (¿?), para con ello poder superar las exigencias y ‘escollos’ de licitaciones, para la adquisición de armas, equipamientos, móviles y tecnología. Toda una decisión en cuanto a que llegado el momento Argentina comprará en forma directa a proveedores de EEUU (o eventualmente británicos e israelíes). Pero no todo queda allí. Porque Macri dispuso estrechar las relaciones en materia de Defensa. Por ello ha visitado Washington, Ángel Tello. Se trata del Secretario de Estrategia y Asuntos Militares, que viajó para visitar el Pentágono para ser recibido por Robert Work, segundo del Secretario de Defensa estadounidense, Ashton Carter. Debe recordarse que el último encuentro similar (bilateral) se realizó en la Ciudad de Buenos Aires, en el 2009. La Ministra de Defensa era Nilda Garré. Y lo cierto que las partes no avanzaron nada, pues a la estrategia argentina (dispuesta por Cristina Fernández), no estaba interesada en absoluto para ‘estrechar’ compromisos. Pero ahora gobierna Macri. Por ello, para que no queden dudas que se ha producido un sustancial cambio, el mismísimo Obama visitó Argentina en marzo. Fue una muestra mundial en el sentido que EEUU considera que inicia una etapa diferente con Argentina, o lo que es lo mismo: lanza un avance para incorporar como “aliada” a Argentina, en temas de geopolítica y de cooperación militar. El viaje del funcionario macrista fue para tratar de lograr mostrar buena voluntad y decisión desde el Ministerio que conduce Julio Martínez, para participar en ayuda humanitaria, intervenir en operaciones de paz, recibir logística, medios, ciencia y tecnología, y establecer cursos de civil y militar. En síntesis: todo lo que Obama le dijo a Macri que debía realizarse… En este sentido, el reclamo estadounidense (o exigencia) es el de siempre: más compromiso en la lucha contra el narcotráfico… pero bajo la estrategia de EEUU. Con el especial interés de Washington para que tomen parte de dicha lucha las Fuerzas Armadas argentina (disfrazando esa intervención en “logística” y “apoyo” para con las policías, la Policía Federal, Gendarmería y Prefectura Naval. Pero el gran interés de Obama es que Argentina se comprometa y aporte tropas para las “misiones de paz” que EEUU lidera en África. Una situación delicada, pues de esa forma se toma parte del intervencionismo estadounidense en un continente donde Washington busca poner freno a las políticas de China y dejar abiertos varios frentes de “lucha contra el terrorismo”. Pero por otra, el Pentágono ya busca garantizarse “aliados” para que se sumen a impulsar su política dentro de Colombia, una vez que el gobierno y las FARC suscriban la paz. Es ese país, EEUU posee numerosas bases, miles de soldados y aporta presupuesto; ahora necesita sumar una ‘pata’ solidaria o pacificadora (pero que en verdad resulte una fuerza propia en lo político y militar). Y en ese sentido, Macri ya dio su okey… La promesa de apoyar…: la lucha contra los narcos, en verdad lleva encubierta la penetración estadounidense dentro de la política argentina. Porque ese apoyo significa otorgar créditos para comprar equipamiento, armas y aviones a fábricas estadounidenses. Con lo cual dicha potencia se garantiza trabajo para los obreros y empleados estadounidenses, mientras Macri sumará despidos de similares argentinos. A lo que se debe agragar la dependencia tecnológica y la transferencia constante de información a través de los equipos informáticos incorporados (por exigencia del Pentágono) en los equipos que adquiera Argentina. La idea del macrismo es la de acceder a aviones cazas Northrop F-5. Se trata de un bimotor supersónico… de la década del ’60 (¡!). Cumpliría la función de reemplazar a los Mirage. También se comprarían a los entrenadores Mentor T-34 C. Estas naves llegarían para sumarse a la Armada Argentina, con la que en los últimos años, la embajada de EEUU ha mantenido unna estrechísima relación… Para algunos, se trataría de un ‘reconocimiento’ o ‘pago’ por el compromiso de los jefes marinos de cuestionar permanentemente dentro de la Armada al gobierno peronista. Lo cual no sería nada nuevo, sino que se trata de una política histórica, a tenor de los recuerdos de los papeles de los marinos en 1955 (con Isaac Rojas a la cabeza) y en 1976 (esta vez con Eduardo E. Massera). La diplomacia (directa o encubierta) estadounidense ha logrado convencer a marinos y macristas que esas compras constituyen un avance y un reposicionamiento de la Armada argentina en la región. Este interés por ‘armar’ a los marinos argentinos no obedece a ningún “argentinismo” (desde Washington), sino a su estrategia de equiparar, equilibarr o ‘empatar’ el poder áreo en la región sudamericana. Porque Brasil ya dispone de F-5 en servicio, al igual que Chile. EEUU está muy interesado en estos negocios, que conllevan acuerdos políticos. Tanto que el pasado 15-4-2016, Rose Gottemoeller, la Subsecretaria de Control de Armas y Seguridad Internacional (del Departamento de Estado) efectuó una visita oficial al Ministerio de Defensa, avanzando en los temas que a mitad de mayo llevó Tello para ‘analizar’ en el Pentágono. En otras palabras: un mes antes, la diplomacia estadounidense le preparó la agenda que el funcionario argentino llevaría a Washington, “para discutir”… Pero días antes, con mucho silencio oficial y de prensa, el 4-4-2016 estuvo en Argentina la Secretaria de la Fuerza Aérea USA, Deborah James. Inclusive la recibieron en el Edificio Cóndor (sede del comando de la Fuerza Aérea Argentina).
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