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LA MUERTE DE JUAN D. PERÓN

Por: rodolfo241 | Publicado: 31/05/2011 14:16 |
SANTA FE-ARGENTINA  (por Rodolfo O. Gianfelici, PrensaMare, www.prensamare.com.ar)  La muerte de Juan Domingo Perón generó sentimientos encontrados. Por un lado era el adorado e idealizado por los mayores y muchos de la juventud; pero por otro era el líder que había maltratado el último 1º de Mayo (de 1974, en la Plaza) a los que habían dado todo por traerlo al país. Eran sensaciones raras, que solamente podía mostrar quien viviera al peronismo con sentimiento. Los "analistas", los "pensadores" y los que no lo sentían de esa forma (lo que no quiere decir que no eran peronistas), tomaron su muerte de otra forma. Para muchos, se moría mucho más que un político. Ello produjo dolores de adentro: del corazón. Aún en quienes no estábamos de acuerdo con el trato que recibíamos y con la clara intención de Perón de producir un detenimiento en la discusión interna del Movimiento. Los que no sentían al peronismo ni a Perón de esa forma, no podían comprender en plenitud ese dolor. Ellos lo tomaban con cierta frialdad; y hasta con cierta simplicidad, pensando que con su desaparición se "aclararían las aguas".
Entre ese 1º de Mayo donde Perón acusó de "imberbes" a la Juventud Peronista, al 1º de julio habían transcurrido apenas 2 meses. Pero en ese interín la derecha -con el apoyo cómplice de los medios de comunicación- instalaron (y así perdura en la "historia oficial") que Perón echó de la Plaza a los jovenes. Lo que jamás aconteció. Perón maltrató a miles y miles de asistentes, de una manera increible y que constituyó un grave error político (suyo). Porque le abrió las puertas a la derecha asesina para que profundizara una cacería de militantes, de boladuras de unidades básicas, de amenazas. Ese maltrato inesperado del líder generó la reacción inmediata de la amplia mayoría de la Plaza, que le dio la espalda y se marchó con dolor. Por primera y única vez en su historia, Perón vio que le vaciaban la Plaza. Los medios se encargaron de hacer creer a todo el país que Perón había "expulsado a la juventud". Lo que nunca sucedió. Luego llegó la decisión del líder de buscar recomponer. De establecer -a través de colaboradores (ninguno de su gabinete)- contactos con Montoneros. Se efectuaron reuniones en departamentos céntricos de Ciudad de Buenos Aires, de un enviado de Perón con la conducción montonera, pero la muerte de Perón interrumpió la intención recomponedora. Y la prensa -tan proclive a "investigar"- se encargó de ocultar estos hechos. Los años transcurrieron; también las décadas, y se sigue creyendo la supuesta "expulsión" del Movimiento y absolutamente nada de los encuentros. Perón sabía -reconocía- que con su actitud de maltrato se había extralimitado y que además, había afectado el campo nacional y popular. Con lo cual se estaba debilitando él mismo. Pero ya no tuvo tiempo para más. Perón fue velado en el Congreso, y cientos de miles de argentinos se acercaron a despedirlo.
En medio de ese corto período de 2 meses, también Perón había tenido una manifestación clara. Fue el 12 de junio de 1974, cuando habló sobre los problemas del Pacto Social y el desabastecimiento. Expresó: “Yo sé que hay muchos que quieren desviarnos en una o en otra dirección, pero nosotros conocemos perfectamente nuestros objetivos y marcharemos directamente a ellos, sin influenciarnos ni por los que tiran desde la derecha ni por los que tiran desde la izquierda. El gobierno del pueblo es manso y es tolerante, pero nuestros enemigos deben saber que tampoco somos tontos... Les agradezco profundamente el que se hayan llegado hasta esta histórica Plaza de Mayo. Yo llevo en mis oídos la más maravillosa música que, para mí, es la palabra del pueblo argentino”. Fue su (premonitoria) despedida; porque es interesante recordar que en un reportaje que le habían realizado en revista Primera Plana (en Madrid, exiliado) una década antes -1964- él anticipó que viviría 10 años más...
Fue así que ese 1º de julio de 1974, un día nublado, se transformaría en la antítesis del famoso "día peronista" (cuando estaba soleado). Y a las 13 y 15 María Estela Martínez de Perón -vicepresidenta- anunció en Cadena Nacional que: “Con gran dolor debo transmitir al pueblo de la Nación Argentina el fallecimiento de este verdadero apóstol de la paz y la no violencia”.
En medio de este recuerdo no se debe olvidar que su cadáver fue profanado durante la presidencia del radical Raúl Alfonsín (10-6-1987), donde en una operación de máxima inteligencia y cobertura, le cortaron las manos. Sus restos descansan en la Quinta de San Vicente (desde el 17-10-2006).
Los medios escritos mostraron en sus páginas, el deceso. El diario Noticias (relacionado con Montoneros) vendió al día siguiente de la muerte 185 mil ejemplares. La tapa en grandes letras citaba: "Dolor", y debajo un texto escrito por Rodolfo Walsh. "El país despide a Perón" (La Opinión), "Inmenso dolor popular por la muerte de Perón" (Clarín), "Murió" (Crónica), y "Juan D. Perón dejó de existir ayer; asumió la Vicepresidenta" (La Nación).
Con la aparición de Perón en la vida y la historia Argentina, el país y la región, ya no serían la misma. Por ello el odio de los poderosos, para con él (Mayo de 2011).
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